El otoño es una estación de transición, un momento en el que la naturaleza comienza a recogerse y a preparar el terreno para el invierno. En la Medicina Tradicional China, esta época del año tiene una simbología profunda y está directamente conectada con el proceso de depuración, claridad mental y orden interior.

En la teoría china de los cinco elementos medicina china el otoño está relacionado con el elemento metal.

En la naturaleza se relaciona al metal con las piedras, sales y menas minerales. El metal representa estructura, firmeza, capacidad de discernimiento y la habilidad de soltar lo que ya no necesitamos, para quedarnos solo con aquello que nutre.

Así cómo con las comunicaciones, todo lo que tiene que ver con los cables (metal) y las conexiones a través de los móviles, la televisión, la luz. De la misma manera, a nivel interno, esta estación invita a revisar cómo nos comunicamos, qué recibimos y qué emitimos, tanto física como emocionalmente.

En otoño respecto a otras épocas del año la energía concentrada otoño está presente, si nos fijamos en el campo los graneros están llenos de alimento para los animales, de cara al invierno. Es un tiempo de recogida, síntesis, organización y preparación, en el que el cuerpo también busca fortalecer su energía defensiva.

El pulmón y el intestino grueso son los protagonistas de esta estación, las bajadas de temperatura afectarán al pulmón provocando resfriados y enfermedades respiratorias. El pulmón, según la Medicina Tradicional China, gobierna la respiración y la energía defensiva, por lo que es normal que durante el otoño seamos más sensibles a la humedad, el viento y los cambios bruscos de temperatura.

Los bloqueos e inflamaciones en intestino grueso se pueden agravar, con estreñimientos más agresivos, diarreas, sensación de plenitud aún tomando pequeñas ingestas, todo sintomatología de colon irritable o disbiosis intestinal (alteración de la microbiota). Cuando el intestino no funciona correctamente, también afecta al estado emocional, generando irritabilidad, tristeza o sensación de estancamiento.

Cuando hacemos una respiración abdominal (cogemos aire y lo llevamos hasta la tripa, la hinchamos) podemos comprobar cómo el pulmón y el intestino grueso actúan en sintonía, semejante a una pareja de baile. Esta respiración profunda ayuda a movilizar energía, relajar tensiones y favorecer el tránsito intestinal.

Son órganos de desapego, cuando expiramos soltamos anhídrido carbónico y cuando defecamos también nos deshacemos de lo que no necesitamos. Si retenemos tóxicos enfermamos. De ahí que el otoño sea la estación ideal para depurar, organizar, dejar ir y crear espacio para lo nuevo.

Para salir de posibles bloqueos, aquí tienes algunas recomendaciones:

Respiraciones abdominales. Coges aire y contando hasta 4 lo llevas hasta la tripa, la hinchas intencionadamente. Sueltas el aire por la nariz lentamente, cuentas hasta 6 y a la vez vas metiendo la tripa. Practica 1 vez al día durante 1 minuto.

Alimentación en otoño:

El pulmón se bloquea con los lácteos (leche, queso yogur), embutidos y harinas refinadas. Y el intestino con los ácidos, alimentos crudos y fríos.
Incluir alimentos templados, cocinados y de sabor ligeramente picante puede ayudar a tonificar el pulmón y movilizar la energía estancada del intestino.

El otoño, como elemento metal, nos recuerda la importancia de la claridad, la limpieza interna y el equilibrio entre lo que entra y lo que dejamos ir.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies